
DOMINGO 13 DE OCTUBRE
EVANGELIO: SAN LUCAS 17, 11-19
-«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» Y le dijo: -«Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Para uno de los leprosos lo más importante no ha sido la curación, ha sido la presencia de Jesús que se le ha metido dentro y le ha dado la dignidad. Ya no tiene sentido el ir a ninguna parte. Solo quiere volver a Jesús, alabarle, darle gracias, amarle con todo el corazón. En Jesús ha encontrado el mejor regalo de Dios, su cercanía le ha cambiado de verdad. Su gratitud es la más hermosa expresión de fe. Espíritu, enséñame a dar gracias siempre.

¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? Los otros nueve no han comprendido el don, no han entrado en la fiesta de la gratuidad. En el fondo no quieren deber amor a nadie. Quieren seguir consigo mismos. No aprecian la novedad de Jesús, Han sido curados de la lepra, pero siguen con la dureza del corazón. No han dejado que les toque la gracia. Te alabo y te bendigo, Jesús. Te doy gracias de todo corazón.
QUÉ ME DAS, SEÑOR, A CAMBIO
De mi confianza cuando la deposito en ti
y me alejo de los que me prometes otros paraísos
¿Qué me das, Señor, a cambio?
De mi seguimiento y de mi fidelidad
de mi silencio o de mi reconciliación
de la ofrenda de mi vida o de mis esfuerzos
¿Qué me das, Señor, a cambio?
De mi fe,
aunque sea débil y hasta interesada
De mi constancia,
aunque a veces me quede por el camino
De mi audacia,
aunque en momentos piense más en mí que en Ti

¿Qué me das, Señor, a cambio?
¿Me darás, tal vez, la Vida Eterna,
frente a esta efímera?
¿Tal vez tus palabras verdaderas
en contra de las falsas que me rodean?
¿Tal vez tu mano cuando otras me abandonan?
¡Necesito que me des tanto, Señor!
Tú presencia, cuando me encuentro huérfano
Tu luz, cuando la oscuridad eclipsa mi esperanza
Tu cielo, cuando sólo veo tierra y más tierra
Tus mandamientos, cuando construyo una vida a la carta
Tu respuesta, cuando ya nadie me escucha ni me responde
¡Dame, Señor, sobre todo tu persona!
Que temo no encontrarte en la dirección por donde busco
o, tal vez, hacerme un dios a mi medida
Que temo encontrarte demasiado rápido
sin cambiar mis días en poco o en nada
Que temo confundirte con otros señores
y disfrazarte de comodidad y de riqueza
de orgullo y de existencia del todo fácil
Ven a mi encuentro, Jesús,
y aléjame de todo aquello que me impide ser tu testigo
de todo aquello que me aleja de tu reino
de todo aquello que me confunde y me degrada
de todo aquello que, simplemente, no eres Tú.
Amén
ALBINA MORENO
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