
Domingo 18 de Enero
II durante el año Evangelio Juan 1, 35-42
El Evangelio de este domingo y el del siguiente son relatos de vocación, el de hoy se centra en el encuentro con Jesús. Cada uno de nosotros, como Samuel, Juan, Andrés o Pedro, hemos descubierto a Jesús que se cruzó en nuestro camino. Entonces pasamos de lo conocido, lo seguro, al mundo de lo desconocido, lo nuevo: serían las cuatro de la tarde, es preciso recordar de vez en cuando aquel momento. Sin un: ¿dónde vives?, sin la seducción de seguirle, no hay discípulo. Sabíamos poco, Él nos dijo: Venid y veréis y en eso estamos. Hemos de hacernos con una experiencia de encuentro con Jesús para ser cristianos.


Mirar a Jesús es la forma más bella de comenzar el trato de amistad con Él. ¡Nos hace tanto bien volver a mirarle! Nadie puede quitarnos la dignidad que nos otorga su amor infinito.
Él les dijo: Venid y lo veréis. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día.
Orar es estar con Jesús, caminar con Él.
El Padre Hurtado solía repetir: El que ha visto una vez el rostro de Cristo no lo puede olvidar nunca más.
ALBINA MORENO






